A la bolera de Nocedo la atropellaron los fondos europeos hace tres años y ahora la quieren reacondicionar. La ejecución del corredor verde, que abarca desde Padre Risco hasta Jovellanos, pilló en medio a una de las instalaciones de bolo leonés más emblemáticas de la ciudad. No sólo dejó en dos los tres castros, sino que además perdió la bancada corrida que servía igual para seguir la partida que para concitar un rato de charla y lugar de encuentro entre los vecinos a cualquier hora del día. Apenas quedaron cinco bancos sueltos con unas vallas discontinuas que estrecharon el espacio para que quedara por fuera una banda ajardinada que ahora luce sin mantenimiento, a la espera de que el Ayuntamiento de León ejecute la intervención presupuesta en 40.000 euros para «mejorar el entorno», como se reconoce en el documento aprobado para enmendar los 628.955,3 euros del proyecto inicial.
